Al año que llega
¿Cómo lleváis esta tendencia a hacerse una autoevaluación casi obligatoria, como si estuviéramos de nuevo en el instituto rellenando un formulario de competencias, fuerzas, debilidades y objetivos? ¿Erais de los que mostraban falsa modestia puntuándose pudorosamente por debajo como si eso te hiciera mejor persona? ¿De los que no se esforzaban y se ponían la misma valoración en todo y unos propósitos sacados del cajón de las generalidades? ¿O intentábais ser creativos en vuestro análisis aunque apenas lo olvidárais cinco minutos después de entregarlo?
No puedo evitarlo. Me ilusiona este momento del año. Hacer revisión y previsión me recuerda que estamos vivas y en marcha, que aún nos queda camino y a mí me encanta caminar.
El final de 2025 me deja un regusto agradable. Me siento lúcida, serena, tranquila. He aprendido a visualizarme feliz, a soltar esa tendencia autodestructiva que me ha perseguido desde la adolescencia. Me he repetido como un mantra frente al espejo que no debo satisfacer al canon -¡Qué alivio ser un cuerpo y no una imagen!-. Confío en el amor, confío en el orden misterioso de las cosas, confío en que sabré responder a lo que llegue.
Al año nuevo le pido, amablemente:
la templaza y la pasión
el fuego de la inocencia
oídos, ojos, piel, papilas y pituitaria bien abiertas
una fe férrea
amar, servir y recibir
A los dos días habré olvidado lo que decía en mi autoanálisis y seguiré caminando, sabiendo que eso permanece latente en algún lugar del cuerpo.


Amo como escribes
Bueno con humildad le digo que, yo tomaré tu publicación prestada como mi mantra, le ha hecho mucho bien a la mente y al corazon leer tus palabras.