Últimas lecturas
Poesía expandida, espiritualidad, cuerpos inventados y tramas turbulentas
Recuerdo de pequeña la emoción que sentía al entrar a la biblioteca de mi pueblo. Ver esa inmensidad de libros en las estanterías y saber que toda esa belleza estaba a mi alcance me colmaba de alegría. Mi ritmo de lectura era mucho más lento que mis ganas de leer y por eso la felicidad era inagotable, porque siempre habría una infinidad de libros por delante. Siempre he pensado que, cuando me canse del artisteo, me haré unas oposiciones de bibliotecaria y volveré al paraíso de mi infancia.
Como cualquier amante de la literatura, soy una coleccionista compulsiva de libros. Libros que me encuentro por la calle, que compro en un arrebato por un título sugerente o una portada atractiva, libros de segunda mano que se sienten como joyas antiquísimas. No suelo dejarme llevar por las listas de novedades, sino que compro y leo por intuición, siguiendo el rastro de algo que me inquiete o los libros que mis queridas amigas publican y editan. Aspiro a tener una biblioteca personal igual de inabarcable que la de mi pueblo. Aunque siga adquiriendo libros a un ritmo mayor que lo que puedo metabolizar, tenerlos en la estantería me hace sentir que por medio de un proceso mágico o por osmosis tal vez, puedo aprehender sus conocimientos.
Pero hoy quiero hablaros de libros que sí me he leído. Las últimas lecturas que me han inspirado, estimulado, cosquilleado.
El arte de traspasar la escritura. Voces y cuerpos en la performance poética. De Sofía Ruvira, Barlin Libros. Este pequeño manual me está sirviendo de ejemplo en todos los talleres que imparto. Una lectura muy recomendable para expandir el imaginario de lo que entendemos por escritura. Lo que me gusta de este libro es que abre muchos caminos en los que seguir investigando. La oralitura de Yoro Fall, el tradecir de Héctor Olea, el repertorio de Diana Taylor, la performance poética, los susurradores, la infraleitura de Patrícia Lino, los precarios de Vicuña, los poemas naturales de Raúl Zurita. La intención de Ruvira queda clara en el prólogo: ‘‘Propongo acercarnos a la poesía y la escritura como algo que parte, entre otros espacios, del cuerpo, de los bosques, de la rabia, la apatía y acción política.’’
Sagrada la Materia. De Annie Dillard, Bamba. La editorial valenciana ha recuperado esta nouvelle de la escritora ganadora del Pullitzer. Un relato tan bello como incómodo, de los que te obligan en algún momento a detener la lectura, bien para regocijarte mentalmente en el paisaje de la costa canadiente o para digerir la brutalidad de los sucesos que narra Dillard. El libro hace una reflexión sobre el mal, la fe y lo divino, oscila entre el diario personal y la literatura espiritual. La autora utiliza un tono ácido que sirve de autocrítica hacia el consuelo incondicional que buscamos en la fe. Con lo sencillo que resulta rendirse de amor ante ciertos discursos espirituales, Dillard no nos deja que nos rindamos ante ella, nos fuerza a cuestionarla.
Su lectura me ha inspirado para realizar una práctica de escritura diaria. En varios momentos del relato menciona al dios de hoy: ‘‘El único gran dios nos abandonó a los dioses de los días, cada uno brutal y desbocado en su enormidad y su idiotez. […] El dios de hoy es un glaciar. Vivimos en sus grietas movedizas, sin ser oídos. El dios de hoy es un delincuente, un priómano de granero, un gamberro con una miseria de poder en una cerilla’’. Con permiso, Dillard, te voy a copiar esta idea ;-)
anatomía inventada. manual de sobrevivencia contra miradas estáticas. De Natalia Fernandes (+ invitadas), Disbauxa editorial. A este libro le tengo un cariño especial. Natalia es una bailarina y coreógrafa brasileña a la que pude ver en directo hace unos años y reciéntemente realizar un taller con ella. Sin duda, se ha convertido en uno de mis referentes para abordar el trabajo (la creación, la relación) con el cuerpo. ‘anatomía inventada’ es un libro que recoge los principios de su práctica personal, una metodología que ha ido construyendo a lo largo de los años, primero como una estrategia para sobrevivir en el campo de la danza y más adelante como un motor de creación de mundos que se despliegan sobre el escenario y fuera de ellos. La experiencia de Natalia me acaricia, me hace sentir que existen formas radicalmente tiernas de movernos; sin necesidad de forzar al cuerpo a que encaje en ninguna anatomía sino inventando la tuya propia.
En el taller que os mencionaba, Natalia dijo algo que se me quedó grabado. Estábamos aparentemente quietas, en una posición estática, cómoda, centrada. El ejercicio consistía en prestar atención a los pequeños reajustes que hace el cuerpo para mantenerse en esta posición 0. Entonces, dijo Natalia: ‘‘El equilibrio no es estático. Para mantenernos en equilibrio, el cuerpo necesita moverse’’. Me fascina cómo cada lección de danza es una lección de vida. Me quedo este libro, como bien dice su subtítulo, como un manual de supervivencia, para recordarme que tengo el poder de crear universos con mi cuerpo.
JOI. De Ángela Segovia, La Uña Rota. Una serie de relatos oscuros, con personajes inquietantes, todos conectados por un bosque que parece robarle la cordura a quien se acerca. No estoy segura de si siempre es el mismo bosque. Por las ubicaciones de los relatos diría que no, pero siento que es la misma fuerza misteriosa la que arrastra a todos los personajes, vivan en Ávila o en algún pueblo de Francia. Imagino que será a causa del micelio.
‘‘Se ha dicho en otras historias que el bien es el orden establecido mientras que el mal es la libertad. El mal es la libertad tomada contra el bien, que es el orden. Eso se ha dicho, las palabras lo han dicho, en otras partes. Aquí no se dirá eso. El mal no es la libertad aquí. El bien no es el orden. No es así en esta historia. En esta historia la libertad es la libertad. En esta historia el bien es misterioso tanto como el mal. El bien y el mal se parecen. Son casi lo mismo, pero de un lado y del otro. […] Donde el bien y el mal se tocan, es ahí donde debe estar Dios, es como la punta del cuchillo que señala el lugar donde está Dios. Quien sepa algo del mal podrá decir que ciertamente es sagrado.’’ apunta Segovia en uno de los prólogos. Me doy cuenta de la similitud con Dillard.
Aunque están separadas en el tiempo y en el espacio (y Ángela insiste menos en la cuestión espiritual dentro del relato), estos textos señalan hacia una preocupación latente hoy en día: el juicio entre el bien y el mal. A la literatura -al arte- se le exige que sea correcta y edificante (esto no es exclusivo de nuestro tiempo ni de las corrientes feministas, como algunos podrán pensar. Si miramos en la historia, siempre se ha perseguido el arte que diera voz a comportamientos extravagantes, marginales, asociales, etc.). La existencia de personajes y tramas turbias nos permite señalar la incomodidad y en esa grieta observar la ruptura del canon.
Espero que algunas de estas lecturas os susciten interés. Yo sigo leyendo y alimentando la pila de libros en mi mesita de noche <3


Amé la frase: Donde el bien y el mal se tocan, es ahí donde debe estar Dios.
Gracias por compartir tus pensamientos.